lunes, 23 de septiembre de 2013

El detonador

Nunca olvidaré el momento en el que, de la manera más casual del mundo, decidimos comenzar el proceso. Me refiero... Ya habíamos hablado de que queríamos adoptar, pero no habíamos decidido cuándo.
Agosto. Hace poco más de un año. Estábamos volviendo de Cádiz, en el coche. N. conducía, y yo ojeaba una revista. Una revista que le había usurpado a mi madre para entretenerme en el viaje. No le estaba poniendo mucho interés a su contenido, pero oye... 700km de trayecto pues dan para leerte hasta lo más peñazo. Y de repente, paso la hoja, y ahí estaba. Un reportaje de 6 hojas sobre la historia de 3 mujeres monoparentales que habían adoptado a sus hijos. Me emocioné tanto que lo leí en alto para que los dos pudiéramos comentarlo después.
Eran historias increíbles, de 3 mujeres muy valientes que habían tomado la determinación de no renunciar a su sueño de ser madres y habían luchado contra viento y marea para poder tener a sus peques por fin con ellas. Los niños procedían de diferentes países: China, India y Colombia.
Cuando terminé de leer, ambos no podíamos articular palabra...
En el reportaje hablaban bastante de cómo era el proceso, los tiempos de espera, todo el papeleo... Claro, una vive con su idea idílica de adoptar en la cabeza, y aunque algo recordaba, pero hasta que no te metes de lleno no sabes a lo que te vas a enfrentar.
Recuerdo que yo me quedé pensativa... Y por fin dije: "Guau... hasta 3 y 5 años de espera... o más". Y entonces, solamente como él sabe hacerlo, sin un resquicio de duda, con una seguridad aplastante... N. soltó: "Pues empecemos ya, no?". Y la maquinaria se puso en marcha.
El resto del viaje lo pasamos yo mirando en Google todo lo que encontraba sobre Adopción Internacional, y él escuchándome atento.
A partir de ese día comenzamos a hablar de muchas cosas. Comenzamos a conocernos mejor a nosotros mismos. Comenzamos a descubrir por qué queríamos adoptar. Y lo que supone realmente la adopción. Decidimos que esto era un proceso sin prisa pero sin pausa. Y que, ciertamente, era el momento de comenzarlo.
Como la sesión informativa no tenía lugar hasta finales de octubre, teníamos tiempo de ir leyendo, buscando información sobre los países... Incluso visitar alguna Ecai. Sin dudarlo hablamos de África.
Empecé a conocer muchos de vuestros blogs. Casi todos de Etiopía, alguno de Mali. Nos topamos con la realidad en seguida. Mundiadopta nos informó de que debido al reciente golpe de estado en el Norte del país, el Gobierno español había decidido unilateralmente cerrar las adopciones con Mali hasta que no se resolviera la inestabilidad política que acechaba el país. Y para Etiopía, nos dijeron que en esos momentos no tramitaban nuevos expedientes hasta que no dieran salida a todos los que tenían esperando.  Nos quedaba Cielo 133. Concerté una reunión informativa, a la que fui con otras familias. Ellos admitían 3 expedientes al mes. Nos hablaron de que era verdad que los tiempos de asignación estaban en casi 4 años. Pero bueno... salí muy emocionada. Ya sabíamos el país. Y Etiopía pasó a ser el centro de nuestro proyecto, el centro de nuestras conversaciones y ratos libres... Como acerca de la adopción en Etiopía hay cientos de blogs y videos, no podía dejar de hacerme a la idea. Ya empezamos a imaginarte. A pensarte. A quererte.
Pocos días antes de asistir a la sesión informativa de la Comunidad de Madrid, saltó la noticia. España cerraba la tramitación de nuevas solicitudes de adopción con Etiopía por la acumulación de expedientes y los largos tiempos de espera. Además habían salido a la luz rumores sobre ciertas irregularidades en el proceso, por lo que el Ministerio etíope tomó cartas en el asunto y pasó de tramitar 100 expedientes diarios a 5 para asegurarse de que todos los papeles de los niños están en regla. Y así, de un plumazo, Africa se desvaneció ante nuestros ojos...
La adopción internacional a veces es tan dura que el dolor es incomprensible e insoportable. Pero cuanto antes lo sepas y lo entiendas mejor. Porque la tolerancia a la incertidumbre y a la frustración son dos capacidades que vas a tener que desarrollar por encima de lo normal, más allá de límites inimaginables.
Estudiamos el listado de países abiertos en ese momento. Mi padre ya nos había comentado que por qué no mirábamos Colombia. Él viaja mucho allí ahora por trabajo, y está fascinado con su gente y el país.
La verdad que, leyeras donde leyeras, Colombia se presentaba como todo un referente en cuanto a adopción internacional se refiere. El proceso es transparente, muy fiable, admitía la tramitación por protocolo público (esto lo explico en otra entrada para quienes necesiten saber qué significa tramitar por esa vía o bien por ECAI), y además admitían parejas de hecho, como nosotros.
Así, dirigimos nuestra mirada al otro lado del océano, con un sabor amargo por la impotencia de que África se nos presentaba imposible. Pero como una vez alguien me dijo, es el país el que nos elige a nosotros, no al revés.
A un día de acabar el curso obligatorio en el IMMF, tras 3 visitas a dos Ecais distintas (Asefa y Adayma), estar en contacto con alguna familia que ya había adoptado en Colombia, conocer la existencia de las IAPAS colombianas, y con el convencimiento de hacerlo por nuestra cuenta, el ICBF (Instituto Colombiano del Bienestar Familiar) anuncia que Colombia cierra la aceptación de nuevos expedientes. Las esperas ya estaban en 5 y 6 años, y deben dar salida a más de 2000 expedientes acumulados.
Al principio sentimos el peso de una losa encima de nuestras cabezas. Una presión en el pecho indescriptible. De repente recordé que en Toledo una Ecai se había acreditado hacía poquito para Nigeria. El recuerdo que yo tenía es que sólo admitían solicitudes de Castilla la Mancha. Por eso lo habíamos descartado. Pero algo dentro de mí (y que meses después he comprendido) me decía que teníamos que intentarlo. Y concertamos una reunión. Desde ese día hasta hoy (cruzo los dedos para que nada se tuerza), nuestro rumbo tomó otra dirección. Y espero con todo mi corazón que tú, peque, nos estés esperando en Nigeria.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Periplo adoptivo. Capítulo 2: Los primeros papeleos...

Bueno, pues tras aquella sesión informativa comenzamos nuestros primeros papeleos. Los primeros de los muchos que nos esperan...
Aunque esta información puede conseguirse de muchas maneras (al final de este post facilito el enlace para quien quiera pueda descargarse el dossier, el cual luego te dan físicamente en la sesión informativa), el expediente de Adopción Internacional está compuesto de:
1. Solicitud de apertura del expediente: incluye los datos de quienes se ofrecen para adoptar y su solicitud de apertura del expediente de adopción internacional al Área de Adopción y Acogimientos de la Comunidad de Madrid. Te lo dan el día de la sesión informativa.
2. Solicitud de días preferentes para el curso de formación: recoge los días de la semana y horarios en
los que preferirían ser convocados al Curso de Formación que constituye el siguiente paso en el procedimiento adoptivo (también te lo dan tras la sesión informativa).
3. Fotocopia del certificado literal original de la inscripción de nacimiento de quien/es formula/n el ofrecimiento (expedido por el Registro Civil del lugar de nacimiento). Se puede solicitar por internet y en una semana te llega a casa por correo ordinario.
4. Fotocopia del certificado literal original de matrimonio o convivencia, según proceda (en caso de matrimonio, expedido por el Registro Civil del lugar del mismo). Nosotros que éramos pareja de hecho llevamos el certificado de la unión de hecho y las escrituras de nuestra casa. Basta con algo que acredite que llevas tiempo conviviendo con una persona (contrato de alquiler, escrituras de un piso a nombre de los dos...). Ahora que nos casamos tendremos que adjuntar también el certificado de matrimonio.
5. Fotocopia del certificado de empadronamiento (expedido por el Ayuntamiento o la Junta Municipal de Distrito).
6. Copia Certificada a expedir en la Agencia Tributaria de,la Declaración de la Renta de los tres últimos ejercicios así como de la Declaración de Patrimonio de los mismos periodos, ésta última cuando proceda. Esto último no sé muy bien deciros en qué consiste, nadie nos lo supo explicar, pero no nos hizo falta. 
7. Certificado médico oficial que acredite no padecer enfermedades infecto-contagiosas ni otras enfermedades que dificulten el cuidado del menor (expedido por cualquier médico colegiado). Llegados a este punto, deciros que no sé por qué narices pero es dificilísimo que te lo expida tu médico de cabecera, sí... ese médico de toda la vida que realmente te conoce y sigue todo tu historial médico... Pues no, hay que ir a un centro de estos que expiden certificados, los mismos que te hacen los psico-técnicos del carnet de conducir... Y tras hacerte cuatro preguntas a las que obviamente vas a contestar lo que se espera, y tomarte la tensión, pagas 45 euritos, y ale... ya lo tienes. Ese por lo menos fue nuestro caso, un poco vergonzoso. En fin.
8. Fotocopia del documento que acredite la futura cobertura sanitaria del menor (documento de asistencia sanitaria de la Seguridad Social o póliza de atención médica suscrita con otra entidad).
9. Fotocopia del Documento Nacional de Identidad de cada persona.
10. Certificado de antecedentes penales. Se puede descargar en la web www.mjusticia.gob.es, pero igualmente hay que ir al Ministerio de Justicia sito en la Plaza de Jacinto Benavente, pagar las tasas correspondientes (3,62€) y eso sí, te lo dan el el momento. Lo malo? Caduca a los 3 meses, de modo que este dichoso papelito toca expedirlo en más de una ocasión a lo largo de todo el proceso...

Y... Ya está. Con todos esos papeles recopiladitos, te diriges a las oficinas del IMMF y lo entregas. Si todo está correcto, te asignan un número y te abren el expediente. Y tú, por primera vez, ya sientes que de alguna manera... estás embarazada.

ENLACE DE DESCARGA DEL DOSSIER INFORMATIVO DE LA COMUNIDAD DE MADRID:
http://www.madrid.org/cs/Satellitec=CM_Actuaciones_FA&cid=1132041265924&idConsejeria=1109266187278&idListConsj=1109265444710&idOrganismo=1109266227723&language=es&pagename=ComunidadMadrid%2FEstructura&pv=1132041266658

jueves, 5 de septiembre de 2013

"Periplo adoptivo. Capítulo 1: La sesión informativa"

En la Comunidad de Madrid, el primer paso a seguir cuando decides comenzar un proceso de adopción es solicitar una sesión informativa en el IMMF (Instituto Madrileño del Menor y la Familia, Gran Vía 14, 915803464).
La cita te la dan por teléfono. Normalmente suelen dar una sesión cada 2 meses (o eso me dijeron a mí el año pasado cuando la solicité). Como nosotros nos hemos embarcado en este periplo en plena crisis, en todas partes te dicen que todo va más lento porque tienen menos personal, qué le vamos a hacer, pero qué suerte la nuestra...).
Nosotros asistimos a dicha sesión un 26 de octubre, hace casi un año. Éramos bastante gente. Aunque no nos dijeron nada que no hubiéramos leído ya (es lo que tiene encontrar vuestros blogs y tener Internet en casa), nos resultó muy interesante.
La psicóloga y la trabajadora social que impartieron la charla eran muy amables y nos gustó el enfoque que nos intentaban transmitir: informarnos de la realidad de la adopción internacional actualmente. Hay muy pocos países que permitan adoptar, otros acaban de cerrar por conflictos bélicos o irregularidades, y los requisitos cada vez se endurecen más. No me pareció mal. Es cierto que íbamos con la sensación de que intentarían desmotivarnos, pero nada más lejos de la realidad. Hay que ser conscientes de lo que nos vamos a encontrar para tomar la decisión con todas las consecuencias.
En dicha sesión, además de explicar punto por punto cuáles son los pasos a seguir, hablarnos del papeleo, la espera... Hicieron un repaso de los países que en ese momento estaban abiertos, y dejaron 5 minutillos para que la gente preguntara si tenía alguna duda, cosa que como os imagináis hizo que se formara una cola enorme para preguntar una vez acabó la sesión...
Al finalizar, nos dieron una relación de todos los papeles que hay que recopilar para que te abran el expediente.
Y ahí comienza lo divertido...

Por empezar a organizarme...

Me he dado cuenta de una cosa.
En todo este año de visitar blogs y emocionarme con cada entrada que leía, siempre seguía un mismo patrón. Descubres el blog, casi pegas saltos de alegría... y yo, por lo menos, además de leer las últimas entradas que aparecen en la página principal, me voy al archivo, y comienzo desde el principio. Y siempre, siempre, busco emocionada ciertos momentos.
Obviamente, en el caso de las personas que ya tienen aquí a sus peques, uno de esos momentos es la asignación, y cómo no, el ansiado encuentro. Los primeros días juntos es genial. Y me parece muy de agradecer que, una vez que ya está toda la familia junta, saquéis tiempo y energía para compartirlo y seguir ayudando a quiénes siguen en el camino de la espera. Es un gesto muy generoso, una información muy valiosa, y muy emocionante de leer.
De la misma manera, me parecen muy interesantes las entradas donde se relatan los momentos en que se decide adoptar, la temida obtención del CI, y todos los trámites necesarios que hay que seguir cuando uno emprende este increíble recorrido.
Por ese motivo, y por si diera la casualidad de que alguien lo necesitara, me doy cuenta de que si yo acabara de comenzar a buscar información me resultaría muy útil que me contaran el proceso con detalle. A quienes ya están en un punto mucho más avanzado, y esperan la tan ansiada llamada, esta parte les va a resultar muy poco entretenida...;).
Pero a quienes acaben de empezar espero les ayude un poquito. Necesito empezar a organizar todas las cosas que quiero compartir aquí y se agolpan en mi cabeza, y qué mejor manera de empezar que esa. Así, procedo a relatar qué pasitos hay que seguir cuando uno decide adoptar...

lunes, 26 de agosto de 2013

Miedos

Miedo. Miedo a pensarte demasiado. A imaginarte. A quererte ya de manera inevitable sin saber si quiera si has nacido, si llegaremos a conocerte. Lo he leído mil veces en otros blogs. Ese sentimiento que aflora de manera incontrolable, por encima de la lógica, la consciencia, el raciocinio. ¿ Cómo se puede querer a alguien que aún no existe en tu vida?
Cuando decidimos comenzar nuestro camino adoptivo tuvimos claro que no queríamos agobiarnos ni vivir solamente pendientes del proceso. Nos gusta mucho nuestra vida, somos muy felices. Aunque contigo lo seremos más. Pero obviamente sabíamos que iba a estar presente en nuestras cabezas y nuestro día a día de una manera rotunda.
Lo que sucede es que ha habido momentos de transición en los que de repente hemos dejado hasta casi de pensarlo por lo lento y lejano que veíamos el momento de conocer a nuestro futuro/a peque. Es curioso, pasas de días en los que imaginas hasta su cara, su sonrisa, sus balbuceos, el momento del viaje, el encuentro... esas imágenes que tantas veces hemos visto... a días en los que todo se reduce a un posible, un futurible, un sueño. Y te entra el miedo. Porque en el fondo nos quedan muchos kilómetros por recorrer, y aún no hemos superado la parte quizás no más dura, pero sí más difícil en cuanto a que no depende de ti, si no de dos personas ajenas a tu vida.
Tomamos la decisión de no construir nada tangible hasta no obtener el certificado. No pensar en un nombre, ni en cómo pondremos la habitación. No comprar nada.
Pero un día algo surge dentro de ti que no puedes controlar, y te dejas llevar por toda la ilusión que ese futuro enano o enana generan en tu corazón aún sin conocerte. Y coges y te descubres mirando de repente una cama-cuna (invento que acabo de descubrir, qué genial y qué ignorancia la mía...), o mirando de soslayo un carrito, incluso los Dodotis que en la cola del Mercadona lleva en el carro la señora que tienes delante. Y dejas que tu yo racional se vaya al carajo, y coges y compras una cebra de colores blandita, que suena si la mueves, y que se convierte en el primer juguete que le darás, el que llevarás al encuentro, el que esperas que le acompañe mucho tiempo. Y lo que es peor, compras a miles de kilómetros de distancia durante un viaje increíble unos trajecitos tailandeses de 1 a 2 años, unisex por supuesto, y una lamparita con forma de jirafa hecha con un coco.
Estamos esperando que nos den cita para casarnos. Sólo cuando hayamos subido este escalón podremos comenzar con el CI. Y en el fondo eso es lo que determinará todo. Y pienso que me he adelantado con la creación del blog. Y con las compras. Y con los sentimientos. Pero al rato se me pasa, y N. me coge la mano y me dice que todo va a salir bien, que no dudamos porque sí o sí vamos a ser los padres de ese peque. Y entonces mando el miedo a paseo, esperando que tarde mucho en volver.



sábado, 27 de julio de 2013

Inspiración

Escribir la primera entrada de un blog no me parece nada fácil... Sobretodo si tengo en cuenta que llevo dándole vueltas un montón de meses a si lo empiezo o no. 
Supongo que los acontecimientos se han ido precipitando estas últimas semanas, y como resultado... Bueno, pues aquí me encuentro, sentada frente al portátil.
Imagino que lo primero que necesita alguien para empezar a crear un blog es un por qué, no? Un tema, una motivación. Y las ganas de compartir algo con alguien.
Desde el momento que decidimos adoptar, parte de mi tiempo libre iba a parar a horas sentada frente al ordenador buscando información. Ya habíamos pedido cita para la sesión informativa de la Comunidad de Madrid, pero obviamente necesitábamos saber mucho más. Quizás demasiado pronto empezamos a buscar en qué países podíamos, cuáles no, en qué situación se encontraba actualmente la adopción internacional.
Y según metes en San Google la palabra adopción, seguida del nombre de un país, te salen blogs a porrillo. Y empecé a leer, fascinada. La mayoría que encontraba eran de China y Etiopía. Eso era genial, porque Etiopía era el país al que, tras leer requisitos y demás, queríamos hacer nuestro ofrecimiento. Teníamos que casarnos, así para empezar. Pero bueno, nos lo habíamos tomado como un proyecto que comenzar ahora sin prisa pero sin pausa, de modo que tampoco nos importaba.
Y así es como me topé con ciertos blogs que no sólo me entretenían, informaban y emocionaban, sino que me hacían sentirme muy identificada, y con el paso del tiempo, veo que me han servido de una ayuda enorme.
Por una serie de circunstancias que iré contando en otra entrada, nuestro periplo adoptivo fue cambiando de dirección, como es muy normal. Lento e impredecible, un año después de tomar la decisión nos encontramos esperando a casarnos, comenzar las entrevistas para el CI y con nuestra mirada puesta en Nigeria. Y ese cambio de rumbo, y la poca información que existe actualmente sobre casos de adopciones en España en este país, me han animado a compartir con quien lo necesite nuestra experiencia.

Desde aquí, agradecerle a Laura y su blog “Un viaje distinto. La adopción” lo mucho que ayudan sin saberlo, y a Kaktus, de “Tarike.org” que a través de sus palabras me inspire y llene de energía, arrancándome con la misma facilidad una carcajada que lágrimas a borbotones. Ambas han sido la inspiración que encuentro para escribir este blog. Ellas y mi alma gemela, A., que con su proyecto “Nege” ha abierto un camino en nuestras vidas que sólo acaba de empezar y que espero tenga como próxima parada Nigeria. A todas ellas, gracias, de corazón.

lunes, 15 de julio de 2013

El comienzo...

Ya lo habíamos hablado en alguna ocasión. De manera casi casual, como el que habla de planes tan a largo plazo que aún no profundiza en ellos, casi como de puntillas... Hablamos de adoptar. No recuerdo bien cuándo fue, ni dónde. Lo que es seguro es que estábamos en medio de una conversación con más gente sobre el tema de la paternidad, tener hijos y esas cosas que se van convirtiendo en temas recurrentes con la edad... Lo dije sin darme cuenta, sin pensar: "Yo quiero adoptar, siempre he querido". Pero no fue una frase que hiciera derivar la charla hacia ese terreno, quedó un poco como un comentario más, nada trascendente.
Fue tiempo después cuando mi pareja y yo volvimos a retomar el tema, y le descubrí igual de ilusionado que yo ante la idea. Una idea que empezó a coger una forma e importancia inmensa nada más verbalizarla en alto los dos juntos, y que ya no nos abandonaría: íbamos a comenzar un proceso de adopción internacional. Y no hizo falta hablarlo, ni hubo la más mínima duda por parte de los dos. Ambos teníamos claro que sería en África.
Justo en agosto hará un año que comenzó nuestra aventura.